jueves, 3 de mayo de 2007

¿Qué problemas tiene una persona ciega cuando navega por Internet?

He encontrado este artículo de hace unos meses en El País, Tecnología a ciegas. En este artículo podemos leer algunos de los problemas que tiene David, traductor e intérpete, para navegar por Internet. Incluyo lo más interesante del artículo:

Para que estos sistemas funcionen adecuadamente, es necesario que los diseñadores y programadores respeten una serie de normas que permitan traducir lo que se ve en pantalla en braille o voz. La regla general dicta que debe existir siempre una alternativa en texto a los objetos visuales que aparecen en las páginas web como animaciones o imágenes, algo que no siempre se cumple. En esos casos, la información que no es texto se convierte en invisible para el ciego y las tecnologías en las que se apoya. “El revisor de pantallas ha avanzado, y es capaz de leer ahora webs que antes no podía entender, pero las páginas en Flash, por ejemplo, suelen ser bastante inaccesibles”, señala. “Con la Web 2.0 y todo esto tiende a ser todo más gráfico, miedo me da”.


En muchos casos el problema es que el revisor de pantallas no es compatible con determinadas tecnologías utilizadas en los cedés o en las páginas de Internet. “El lector de pantalla más usado en España es compatible con la mayoría de productos de Microsoft, pero para muchos otros productos no funciona y hay que esperar a que algún programador cree un añadido que lo permita”, explica David.

Y en otras ocasiones el problema es según David cuestión de estructura y de abundancia de información. “Cargar una página y que el lector de pantalla te diga que la web tiene más de 300 enlaces puede resultar frustrante. Visualmente a lo mejor queda muy bien, todo bien colocado, pero para nosotros es un suplicio, tengo que ir con los cursores de uno a otro y luego pulsar en la tecla del tabulador para conocer su contenido”. La situación de los menús también resulta desorientadora, pues ya no puede confiar en que el menú principal de la página se encuentra en la parte izquierda de la pantalla.

Retirar estos obstáculos está en la mano de quienes crean las páginas. “Tiene que salir de ellos, su objetivo debe ser que el producto llegue al mayor número de personas posible, pero si para empezar programas la web para que haya una parte del mercado que no acceda a ella es peor para ti. Si encima se trata de una administración pública, no se debe permitir”.

Las versiones de las páginas que sólo incluyen texto son de gran ayuda, pero la sensación de David es que en la mayoría de casos “no incluyen la misma información que en la versión que utiliza todo el mundo”. En otras ocasiones, la página sólo texto existe, pero no está correctamente identificada para que un ciego la encuentre, por lo que en la práctica el resultado es el mismo que si no existiera.

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