Los principales problemas encontrados fueron:
- El lector de pantalla leía contenido oculto detrás de menús o ventanas modales.
- Un componente de seguridad (Cloudflare) se repetía sin control, interrumpiendo la navegación.
- Al ser una aplicación de una sola página (SPA), el foco no se movía correctamente al cambiar de sección.
- El botón de menú no indicaba si estaba expandido o colapsado (falta de aria-expanded).
- Se saltaban niveles de encabezados (de H1 a H3, sin H2).
- Etiqueta aria-label diferente al texto visible del botón, dificultando el control por voz.
- El selector de idiomas no permitía saber cuál estaba activo.
No obstante, un experto en accesibilidad corrigió muchos de estos problemas en solo 10 minutos desde su teléfono móvil. Según los autores de este artículo, esto demuestra que la IA puede funcionar bien si un humano especialista supervisa el proceso. Pero la mayoría de los sitios creados con estas herramientas no tendrán esa supervisión, por lo que aún están lejos de ser realmente accesibles por defecto.